26 feb. 2009

Vega Pociellu

Ruta: L’ARMADIELLA – ABLANOSA – VEGA POCIELLU.
Aproximación: Seguir la AS-17 hasta cinco kilómetros pasado el cruce al pueblo de Pendones. En este lugar llamado L’Armadiella sale, por la parte de debajo de la carretera, un camino ancho hacia atrás.
Localización: Caso.
Desnivel: 420 m. L’Armadiella 950 m / Puente sobre el río Nalón 870 m / Vega Pociellu 1290 m.
Tiempos: 3h 20’. L’Armadiella 55’ Ablanosa 1h Vega Pociellu 45’ Ablanosa 40’ L’Armadiella.
Distancias: L’Armadiella - 3 Kms – Ablanosa – 3,4 Kms - Vega Pociellu.
Descripción: Nada más comenzar a caminar, dejamos un desvío hacia la izquierda que se mete hacia el río al lado de unas cuadras. Por él se llega hasta El Tabayón de Mongayu.
De frente, por el camino de arriba vamos descendiendo durante un buen tramo hasta llegar a cruzar el Nalón por un puente.
A partir del río, empieza la ascensión continuada con vistas al Cuita Negru, incluso en algún momento se llega a ver la cascada del Tabayón, hasta llegar a las cabañas de La Ablanosa donde nos encontramos de frente con un bebezón en el que podemos reponer agua. La pista hasta La Ablanosa no permite ninguna duda, apenas se encuentra un desvío hacia abajo que en ningún momento induce a error.
En La Ablanosa, frente al bebezón, tomamos por el camino de la izquierda. Entre cabañas y por encima de los prados. Atravesamos un pequeño arroyo y continuamos hasta llegar aun tramo recto y llano en el que vemos una senda que sale por encima del camino. Por esa senda recorreremos el monte Faucáu, al principio todavía cerca de algunos prados y luego ya en pleno corazón del monte. La senda está bien marcada aunque en algunos tramos la acumulación de hoja caída dependiendo de la época del año pueda llegar a tapar el trazado normal.
Llegamos sin más a la vega Pociellu cuando la cortina de árboles desaparece. La cumbre de los Abedulosos enfrente, las cabañas se reparten por la vega evidenciando su suerte a lo largo del tiempo. Belleza incrustada entre la cordillera y la sierra Les Pries. Un paraje único para apartarse del mundo.
Durante la vuelta por el monte Faucáu hay que prestar bastante atención al itinerario para no tomar algún ramal que asciende por el bosque alejándose de la senda por la que subimos más cercana al río.

Castillines y Puerta de Arcu

Ruta: TUIZA DE ARRIBA - SENDA DE LAS MERINAS - LOS CASTILLINES - PUERTA DE ARCU - VALLE DE COVARRUBIAS (Macizo de Ubiña).
Aproximación: A Tuiza de arriba se llega tomando un desvío a la derecha en el kilometro 17 de la carretera que asciende desde Campomanes al puerto de La Cubilla (LE-8).
Localización: Toda la ascensión se realiza por el concejo de Lena, a excepción de los últimos metros hacia las cumbres que se realizan por la parte de León. Las cimas de las tres cumbres son limítrofes entre León y Lena.
Desnivel: 1123 m. 1069 m entre Tuiza 1230 m y 2º Castillín 2299 m. El desnivel de subida al primer Castillín es despreciable. Se hace prácticamente en llano desde la ruta al 2º Castillín. Quedan otros 54 m de desnivel para subir a Puerta de Arcu. Pasada de Puerta de Arcu 2167 m / Pico Puerta de Arcu 2221 m.
Tiempos: 5h 40’. Tuiza 45’ Refugio del Meicín 45’ Collada Terreros 1h 40’ Segundo Castillín 15’ Primer Castillín 25’ Puerta de Arcu 30’ Cinchas del Planón 40’ Meicín 40’ Tuiza.
Descripción: Salimos por la parte alta del pueblo de Tuiza de Arriba (1230 m), es un camino bien trazado que sube por un valle hacia el occidente y que, ya traspasada una portilla, entra de lleno en los puertos del Meicín, culminando la primera parte de la andadura junto al refugio (1545 m). Si tiramos hacia el centro de la vega podemos aprovisionarnos de agua. Las enormes piedras desprendidas salpican el verde y acompañan al ganado que se alimenta de sus pastos.
Hacia el sur se contempla la amplia ascensión hasta el collado Terreros (1892 m), toda ella sobre verde. La pendiente mantenida llega hasta el cierre que divide Asturias y León en una amplia abertura que nos deja ver con claridad la Ubiña pequeña, toda ella de León, con su hermosa silueta rodeada de ricas praderías.
En Terreros, nos encontramos entre la Ubiña grande y la peña Cerreos, ambos asturleoneses. El mundo verde se acaba y nos preparamos a entrar en pedrero y caliza, resaltes y llambriales que nos van a tornar las sensaciones placenteras y relajadas anteriores en impresiones atentas y desconfiadas. Llega el turno de extremar los cuidados y atender donde ponemos cada pisada, entramos en la llamada senda de Las Merinas, senda transversal que une el collado Terreros con los joyos de La Cabra por una senda bien marcada con pintura amarilla que parte de Terreros con dirección a la canal de Peña Ubiña y entra a la derecha, hacia el pedrero, unos metros más arriba del collado. Durante el trayecto hay que tomar las debidas precauciones, sobre todo en el espolón cortado que baja de Ubiña, pero no ofrece ningún paso de dificultad. Se emplean unos cincuenta minutos desde Terreros hasta el pequeño collado trasero del Cuetu Les Cabres, donde teóricamente finaliza la senda para dar paso al gran pedrero que preceda a las cumbres altas del macizo.
Continuamos nuestros pasos con tendencia ascendente para meternos en la pasada de Puerta de Arcu. A partir de esta canal hay que tener cuidado con el desprendimiento de piedras que pueden afectar a quienes vengan detrás.
Arriba, en la pasada, tiramos hacia la derecha, siguiendo la senda medio trazada y los jitos por la parte trasera de Los Castillines.
Dejamos el primer Castillín a nuestra derecha y nos introducimos en otra canal que desemboca muy cerca de la cumbre del segundo Castillín. Apenas faltan unos metros de trepada hacia la derecha y estamos arriba.
El emblema de esta cumbre es un precioso castillete de mina en miniatura colocado por la Agrupación minero fabril de Bizcaya el 30 de octubre de 1988. A primera vista, encontramos el inaccesible tercer Castillín, reservado a escaladores.
En el descenso, dejamos atrás la canal, el sendero se va ladeando y encontramos el acceso al primer Castillín. Sin apenas esfuerzo, se recorren los pocos metros de desnivel que posibilitan la salida a las afiladas cresterías circundantes de esta cumbre secundaria. La silueta de Los Castillines suele quedarse grabada cuando se camina desde Tuiza al Meicín por su parecido a la parte alta de la cabeza de un buey con sus dos cuernos. Al estar arriba esa estampa se transforma en crestas y caídas descomunales donde resulta difícil encontrar espacios amplios para avistar el entorno.
La subida a los dos Castillines no tiene dificultad aparente, pero es esa clase de sitios donde es necesaria la precaución a la hora de tirar piedras, asomarse a los cortados, etc.
De vuelta a la pasada de Puerta de Arcu, observamos claramente la ruta de ascenso a esta cumbre que debe su nombre a un enorme arco de roca cercano a la pasada por la parte leonesa. La subida es rápida, en la parte de arriba hay que fijarse bien para buscar las posibilidades más sencillas que suelen estar en la vertiente de León. La cruz marca esta preciosa cumbre enfrentada a la peor de las caras de la gran Peña Ubiña.
Para realizar el descenso por el valle de Cuvarrubias y así hacer un circuito variado en paisajes y formas, descendemos por la pasada de Puerta de Arcu y nos vamos a la izquierda por el pedrero para terminar en Las Cinchas del Planón, debajo de trecer Castillín y Siete.
Desde este falso rellano, nos dejamos caer hacia el valle y encontramos la senda que desciende hacia la vega del Meicín siempre a la vista. Junto al viejo refugio cerramos el circuito previsto, sólo queda bajar hasta Tuiza. Fotos: Buzón segundo Castillín / Primer Castillín / Senda de Les Merines y Cuetu Les Cabres.

25 feb. 2009

Pico Magarrón

Ruta: VALMURIÁN – PICO MAGARRÓN.
Aproximación: En Olloniego, tomamos la carretera AS-242 que, tras pasar por encima de la autopista, asciende hasta el alto del Padrún. Al llegar al Padrún, encontramos una carretera estrecha que hacia la derecha indica la dirección hacia varios pueblos. A medio recorrido, otra desviación, esta vez a la izquierda nos aproxima hasta el pueblo de Valmurián.
Podemos dejar el coche junto a las antiguas instalaciones de la cantera que proporcionó un tajo descomunal a la caliza en las cercanías del lugar (Hay que asomarse un poco para verlo).
Localización: La ruta discurre por el concejo de Mieres. La cumbre es unión entre Mieres y Ribera de Arriba. Magarrón es el techo de este último concejo.
Desnivel: 175 m. Valmurián 480 m/ Pico Magarrón 655 m.
Tiempos: 1h 40’. Valmurián 1h Magarrón 40’ Valmurián.
Descripción: Continuamos por la pista de hormigón que recorre el pueblo hasta llegar al final de las últimas casas. Encontramos tres caminos. Tomamos el de arriba, por la derecha. El sendero asciende entre prados y se revuelve cercano a algunas cuadras mientras su trazado y piso se convierte en una bonita calzada. Cuando atravesamos al lado de una portilla y salimos a monte alto, estamos en Vega Poxa y el Magarrón se nos descubre en frente. El camino nos leva a los prados de la Campa Les Monxes, ya en la falda del pico. Nos queda buscar el mejor itinerario para suavizar la última parte de la ascensión y evitar en lo posible las cotoyas. La cruz colocada en la Navidad del 88 por el G. M. San Ignacio de Oviedo es un referente de buenas vistas hacia el centro de Asturias. Fotos: Camín de Magarrón / Monsacro d. Magarrón.

24 feb. 2009

Santo Medero y picu Villa

Ruta: LA PASERA - SANTO MEDERO - PICU VILLA.
Aproximación: Carretera AS-17 dirección Langreo. Entre los dos túneles de Riaño, sale una carretera que asciende hasta el pueblo langreano de La Zorera. Atravesamos este lugar, la carretera se estrecha, vamos siempre de frente, buen piso, a veces de hormigón. Atravesamos también el poblado de La Bobia. Seguimos de frente y ascendemos hasta el pueblo de La Pasera.

Localización: La parte inicial de la ruta, desde La Pasera hasta Santo Medero se encuentra en el concejo de Noreña. Desde el collado posterior hasta el picu Villa ascendemos entre los municipios de Langreo y Siero. Santo Medero es el techo del concejo de Noreña. Noreña tiene dos extensiones de terreno disgregadas del núcleo principal del concejo. Uno de ellos este territorio incrustado entre Langreo y Siero, donde se ubica el pueblo de La Pasera, los poblados de Santa Marina y Santo Medero, este último ya abandonado, y la elevación de Santo Medero, cota más elevada del concejo más pequeño de Asturias.
Desnivel: 122 m. La Pasera 470 m / Pico Santo Medero 531 m / collado 500 m / picu Villa 591 m.
Tiempos: 1h 20’. La Pasera 15’ Picu Santo Medero 25’ picu Villa 40’ La Pasera.
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Descripción: Al legar al pueblo de La Pasera hay una pequeña plaza donde hay sitio suficiente para dejar el coche, allí se encuentra un indicador en el que se lee claramente: “La Pasera, concejo de Noreña”.
La pista o pequeña carretera continúa por la izquierda de las casas, desciende un poco y llegamos al abandonado lugar de Santo Medero. Seguimos por la pista hasta la parte más alta en la que la abandonamos y nos vamos a la derecha para remontar a la parte alta de la elevación del pico Santo Medero. Buzón colocado en 2001 por Torbolín que indica una altura de 531 m.
Descendemos al collado contiguo y buscamos la senda que se mete entre los árboles, a la derecha para buscar la cresta de ascensión al picu Villa. Jitos, las vistas desde picu Villa son espectaculares. Valle de Langreo, autovía minera, Naranco, Ubiñas, Aramo, El Berrón, Noreña, Pola de Siero, etc, etc.
Fotos: La Pasera / Pico Santo Medero y picu Villa d. Pasera / poblado de Santo Medero / Riaño d. picu Villa.

Nota: Las ascensiones descritas son bastante incómodas por la presencia de cotoyas. Imprescindible pantalón largo.

El 12 de mayo de 2010, José Antonio Vigil-Escalera, desde Letonia, escribió en Montejuan……
Al encontrarme fuera de España tira más si cabe la añoranza del terruñu y gracias a internet hoy se nos abren posibilidades antaño impensables, pero como en todo se debe discernir lo exacto de lo que no es tanto, unas veces por ignorancia y otras por la confusión que nos crea las administraciones.Las imágenes de este artículo han traído a mi memoria gratos recuerdos de mi niñez, no obstante quisiera reseñar, que aunque se señale el pueblo como LA PASERA, en realidad se llama LA CAMPA LA TILLERA , el caserío de La Pasera se encuentra siguiendo el camino adelante y bajando el caleyón, compuesto primitivamente por las casas de las familias de Francisco, Rogelio, Lolo y Telva, en los años sesenta se podía leer en la fachada de una de sus casas un indicativo en letras negras de imprenta LA PASERA NOREÑA, como la ubicación correcta.La tercera imagen carente de pie de foto, indicar como reseña a quien interese que fue en sus tiempos bar propiedad de Aurelio y Olvido para disfrute de los nativos y de los cientos de senderistas de los núcleos de población de la cuenca que ascendían al Picu Viya.Santumedero es el núcleo de casas inmediatamente anterior a ese bar y como anécdota contaros lo que le pasó al santu que en esa capilla se custodiaba.El pueblo era pobre y la iglesia nunca se preocupó de labores de conservación alguna en dicha capilla, así que los estragos del tiempo dieron con la techumbre en el suelo y los vecinos para preservar al santu de las inclemencias del tiempo discurrieron custodiarlo en el hórreo del pueblo.La familia encargada de dicho menester estaba formada por el padre la madre y cuatro hermanos, dos varones y dos hembras, sólo me centraré en los varones, pues como más adelante se verá son los protagonistas de la historia. Uno se llamaba Celso como el padre y el otro Antonio, por la costumbre que se tenia de bautizar con el nombre del santo de nacimiento, pero todos le llamaban Tonín por tener a pesar de los años la mente de un niño pequeño.Eran tiempos de hambruna y al cuco de Celso no le parecían bastante les fariñes, castañes y patates a lo probe, así que cumplimentaba su alimentación con los productos de matanza que se guardaban en el hórreo con harta desesperación de la madre por le mengua de viandas desmesurada sin explicación.No quedaron así las fechorías de Celso. Aprovechándose de la cortedad de Tonin, un día le comenta que ya sabe quien es el ladrón de los chorizos, señalando como tal a Santu Medero, alegando que antes en la capilla tenía hosties y vino y que ahora de algo se tendría que alimentar y que mejor cosa que los productos de la matanza que tenía en su nueva morada.En un arrebato de furia Tonín dijo que le iba a quitar al santu les ganes de robar chorizos y armándose de una fesoria atizoi tal golpe al santu que le arrancó una de sus manos y desconchones de consideración, luego los avatares de la guerra hicieron que el hórreo acabase pasto de las llamas y se supone que así mismo también lo que quedaba del santu pues jamás se supo más de él.Y ya vasta de aburrir pues lo viejo no vende, solamente agradecer estos artículos con fotografías que para los que estamos afuera es un soplo de vida.

20 feb. 2009

Tresconceyos, Pisones, Robequeres y Cuadro

Ruta: PENDILLA - COLLADA PROPINDE - PICU TRESCONCEYOS - CAMPARÓN - PICU ROBEQUERAS - PICO CUADRO.
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Aproximación: Bajando del puerto Pajares hacia León, ya pasado Busdongo, encontramos a la izquierda la carretera que pasa por Camplongo y llega hasta un cruce. Por la derecha, a Tonín; por la izquierda, Pendilla, pueblo del que parte la ruta.
Localización: La ruta discurre principalmente por León. La línea cumbrera entre Propinde y Tresconceyos es divisoria con el concejo de Lena. De Tresconceyos a Robequeras se unen León y Aller.

Desnivel: 1032 m. Pendilla 1337 m / Tresconceyos 2014 m / Collada Mortera 1926 m / Camperón 2042 m / Collada Morterúa 1948 m / Robequeras 2108 m / Collada Cuadro 2015 m / Pico Cuadro 2089 m.
Tiempos: Total 5h 35’. Pendilla 1h 5’ Collado Propinde 1h Tresconceyos 50’ Camparón 50’ Robequeras 30’ Pico Cuadro 1h 20’ Pendilla.
Descripción: Al final del pueblo de Pendilla, a la izquierda, la ruta de La Carisa atraviesa el puente y se adentra en el valle de Bustamores. Buen camino. Dejamos una gran cuadra y después una pequeña cabaña. Un amplio zigzag final nos deja en la collada Propinde a 1583 m. Este último tramo se puede atajar subiendo de frente. Desde la collada Propinde, hay que subir por la divisoria del cordal, hacia el noreste, sin pérdida posible hacia la cumbre redondeada del Tresconceyos. Cármenes (León), Lena y Aller se dan la mano en este punto geográfico, de ahí su nombre. Para acceder a la cumbre de Pisones o Camparón y luego al Robequeras, el progreso es evidente. Amplias colladas y cúmbres fáciles de hacer, conservando siempre la dirección sureste desde el Tresconceyos. La mejor manera de completar esta hermosa ruta es cambiar el rumbo en Robequeras para descender a la collada El Cuadro, hacia el suroeste. Remontamos de continuo la amplia cumbre del Cuadro. El descenso que cierra el circuito montañero se completa bajando por El Cuérravo y Los Corralones. Después, en el amplio collado Sierra Bermejo, nos vamos hacia la derecha y descendemos hasta la parte trasera de Los Llamargones. Por la izquierda de esta pequeña elevación se desciende fácilmente. Una ladera que termina en la carretera, unos doscientos metros antes del pueblo de Pendilla, junto a un puente. Pasamos al lado del cementerio y entramos de nuevo en Pendilla, esta vez caminando. Fotos: Vista desde Tresconceyos a Robequeras / Tresconceyos d. subida a Pisones / Robequeres / Pasando por el pico Cuadro.
Un cartel a pie del pueblo de Pendilla aporta la siguiente explicación:
La vía romana de La Carisa es una calzada de origen prehistórico, como atestiguan los numerosos yacimientos arqueológicos de la época que afloran al pie de la ruta. Aquel primitivo trazado se afianzó durante la dominación romana entre los años 20 al 14 a.C. por mandato del general romano Carisio.
Denominada también como “Camín Real de La Carisa” por los lugareños, la traza de la vía se interna en Asturias desde Busdongo pasando por Pendilla. Desde aquí se encumbra en la Cordillera Cantábrica por el collado de Porpinde situado en la divisoria de Asturias y León. A caballo del cordal de Carraceo se adentra en la region surcando la lomera de este cordal y de la sierra de Ranero entre los términos de Aller, Lena y Mieres. Avanza por los altos de La Cruz de Fuentes, donde existe una desviación a Moreda, El ACIC, Cuaña, Carraceo, Carabanés, Espines, carabaazo y Ujo, donde engancha con el resto de los caminos tradicionales de lo que fue la Asturias trasmontana. En Ujo confluyen las vías de la época que proceden de los valles de Aller y Lena. La vía, según la indicación de Ravennate –siglo VI- continuaba hasta Gijón (Gigia) por Mieres, Olloniego, La Manjoya, Oviedo, y Lugo de Llanera (Lucus Asturum).

11 feb. 2009

Pico del Can

Ruta: ALTO DEL SEGREDAL – PICO DEL CAN (Sierra de Panondres).
Aproximación: En Navia, cogemos la carretera comarcal AS-25 que va hacia Villayón. Un kilómetro antes, un desvío hacia la izquierda nos lleva, tras 5 kms, hasta el pueblo de Oneta. La carretera continúa durante 5 kilómetros más hasta el Alto del Segredal.
Localización: la cumbre es unión de los concejos de Villayón, Navia y Valdés.
Desnivel: 143 m. teóricos. Si tenemos en cuenta las dos bajadas (el primer tramo de carretera y a media subida) que hay que hacer, el desnivel acumulado sería de poco más de 200 m. Alto del Segredal 700 m / Pico del Can 843 m.
Tiempos: 1h 35’.Alto del Segredal 55’ Pico del Can 40’ Alto del Segredal.
Descripción: Desde el Alto del Segredal, retornamos por la carretera hacia la vertiente de Oneta. Descendemos unos cuatrocientos metros hasta encontrar una pista que sale a la derecha, hacia la parte alta del monte.
La pista es pendiente y directa por lo que el primer tramo es el que se hace más duro y en el que remontamos la mayoría del desnivel. Llegamos a un cruce en el que soslayamos el ramal de la izquierda que llega hasta los repetidores del picu La Vieya. El trazado principal continúa y desciende para evitar contratiempos geográficos, luego remonta en varios zigzag hasta la cumbre más alta del concejo de Navia. Los repetidores y el vértice geodésico dan sentido al final de esta pista que se retuerce entre las cotoyas que suelen acomodarse en el monte bajo del occidente asturiano.

9 feb. 2009

Castro de Mohías (Coaña)

Aproximación: Vamos en dirección a la entrada al hospital de Jarrio. Justo en frente, giramos a la derecha y entramos en Mohías. Al final de la recta, en la misma curva a la derecha, sale una calle que termina entre una empresa maderera y una casa. Dejamos el coche. Acceso: Seguimos el camino de frente, pegados a la finca de la casa blanca y a 100 mts aproximados se encuantra el castro.
…”Hasta tres fosos consecutivos fueron excavados en la roca y alternados con otros tantos parapetos elevados con el escombro producido.
Esta obra magnífica puede observarse al vadear el acceso al yacimiento.El barrio de cabañas se dispone con un trazado muy regular que sugiere un origen plenamente romano. Las casas, de planta rectangular, aunque de esquinas redondeadas, se distribuyen según una red de calles y callejones bien planificados de traza casi octogonal. En su interior fueron descubiertos morteros fabricados sobre bloques de granito similares a los descritos en Coaña, hogares, y abundante material cerámico que señala la ocupación del castro durante los siglos I y II después de Cristo. Es posible que el castro, tras su abandono en los siglos posteriores, fuese reocupado a comienzos de la Edad Media” (de internet).

2 feb. 2009

Infiernu y Moñacos

Para tener una explicación simple a los nombres que dominan esta zona ubicada al abrigo de los concejos de Piloña y Caso, tendríamos que hacer un ejercicio mental muy simple: Muchos años atrás, siglos atrás, estaríamos hablando de la Edad Media o posiblemente de tiempos anteriores, no había carreteras que llegaran a los pueblos ni amplias pistas diseminadas por la geografía asturiana que hicieran habitual el tránsito de todo tipo de vehículos por sitios apartados. La montaña no era tan fácil de alcanzar, no se podía hablar de llegar a la mayoría de las cumbres en el día y regresar al lugar de residencia como se hace hoy. Imaginemos que estos lugares apartados eran mucho más desconocidos. La incógnita era grande, lugares aislados y vírgenes. Los peligros y misterios daban lugar a algunos miedos que se instalaban como sentimiento habitual de la gente. Se desconocía, mucho más que ahora, el poder de algunas fieras que habitaban en los bosques. Se escuchaban sonidos desubicados entre marañas de árboles tenebrosos que se intrincaban cada día entre niebla asustadiza y orbayu incómodo. Es lógico pensar que el apelativo de “Infiernu” venga de ahí: un ríu del Infiernu con ruido desconcertante, una foz del Infiernu atrapada entre rocas escabrosas y un bosque del Infiernu oscuro. Un poco más arriba aparece la palabra “Moñacos” para nombrar una foz vertiginosa y unos montes perdidos en las alturas. Se cree que Moñacos se deriva de “demoniacos” lo que hace pensar en que la figura del demonio estaría presente en cada rincón y en cada pisada.
Conocer este paraje requiere entrar en un valle de Piloña, concejo nombrado así por estar al pie del oña (viejo nombre de una corriente de agua) o, lo que es lo mismo, al pie del río. En la capital, Infiesto, aprovechamos la carretera PI-4 para entrar hacia Espinaredo, pueblo que atesora uno de los mejores conjuntos asturianos de hórreos bien conservados, también muestra un centenario tejo y una vieja tilar al lado de la iglesia. El asfalto sigue hacia el pueblo de Riofabar o Rifabar, lo atraviesa y termina en el aparcamiento de un área de descanso junto al río. Es el área recreativa de La Pesanca, uno de los espacios asturianos de este tipo con más popularidad.

Introducirse en el bosque no tiene duda posible. Se atraviesa el puente de cemento y se continúa por la ancha pista, empieza lo bueno. Un bosque de especies autóctonas que nos asombrará hasta que lleguemos a la foz de Moñacos. Primero en Piloña y después en Caso. El cambio de municipio supone, administrativamente hablando, la entrada en el Parque Natural de Redes. Éste es uno de esos sitios donde resulta inverosímil la distinción entre un espacio boscoso y otro, una línea de un plano decide quien se lleva la categoría pero en la ruta hacia Moñacos eso no es lo que nos importa. Lo destacable es el entorno y el respeto por la naturaleza.
La pista forestal sube con ancho trazado y buen piso, salvo en las ultimas curvas que dan entrada a la foz de Moñacos. Los puntos destacables y detalles más importantes quedan reseñados en el siguiente resumen:
Km 0. Salida del área recreativa de La Pesanca (410 m), pasamos el puente sobre el ríu del Infiernu y dejamos una fuente a la izquierda.
Pasamos al lado de la casa del Muñizón (430 m). Al lado entra un camino hacia el río.
Encontramos una entrada hacia un prado y el río con muro de hormigón.
Poco después, entrada hacia Degoes, se ven las cabañas al otro lado del río (subida directa al picu Les Vízcares, por vallina Luíña).
La pista llanea hacia el sur, encontramos el desvío hacia Cureñu y Treslafuente en el interior de la foz del Infiernu.
Km 2 (media hora). Foz del Infiernu. Se suceden cuatro puentes (El Mercandín, La Tarantosa, Pontúa y Patín) Entre los dos últimos se encuentra la portilla de entrada al concejo de Caso y parque Natural de Redes .
Km 3,2 (45’). Desvío a la izquierda hacia L’Argañal y Pandemules (635 m).
Km 4,2 (1h). La pista describe curvas cerradas y sube al puente sobre el río Los Cobilones. Empieza la parte más bonita del bosque.
Unos metros a la izquierda del camino observamos un árbol apodado “el candelabro”.
Km 6 (1h 30’). La pista empieza a zigzaguear, el camino empeora.
Km 7 (1h 45’). Entramos en la foz de Moñacos. Surge la posibilidad de seguir por el camino que asciende por el monte Moñacos hasta la braña’l Cuetu y luego subir a la parte alta de la sierra, donde podríamos ascender a Los Tornos, Cuetón , Entrepeñes, etc.
Si lo que nos queda es dar la vuelta, el paseo se convierte en descansado además de agradable. El hayedo majestuoso se acompaña de algunas cascadas y pozas desperdigadas a lo largo del camino. Rincones apartados. Posiblemente hayamos pasado cerca de ese ser inofensivo que controla los árboles y los animales. No hemos visto su espesa cabellera, sus piernas de cabra, su rostro humano, ni sus retorcidos cuernos. Dicen que ayuda a quienes se adentran en el bosque para enseñarle los caminos aunque con manía tenaz hacia leñadores y cazadores por los daños que provocan. Siempre nos quedará la duda: ¿Nos habrá visto el busgosu?...