3 dic. 2012

Ferrocarril de Semeldón

Ruta: SELLAÑO - SEMELDÓN (antigua caja del ferrocarril).
Aprox: AS-261 desde Santillán hasta Sellaño (6 Kms).
Localización: Ponga.
Desnivel: 230 m (Sellaño 220 / Collado Semeldón 450).
Tiempos: Sellaño 1h 30’ Collado Semeldón 1h 20’ Sellaño.
Caja del ferrocarril en la parte inicial de la ruta
Detalles:
(Parte de la ruta está señalizada como PR AS 212).
SELLAÑO
Salimos caminando desde el cruce de Sellaño por la carretera AS-339 dirección a la collada Moandi. A la salida del pueblo, tomamos un camino que se mete hacia la izquierda por delante de una casa. Allí encontramos el cartel explicativo del PR.
La ruta se aproxima por el fondo del valle hasta un primer puente en el que pasamos por encima del arroyo Lladeros, afluente del Semeldón.
PRIMER PUENTE: REGUEROS.
Este buen puente da acceso a una finca que tenemos que atravesar y en la que se aprecia claramente la forma de la caja del antiguo ferrocarril.
SEGUNDO PUENTE: CUREÑU.
A través de este puente, atravesamos el río Semeldón por primera vez. Quedan atrás también las ruinas de un viejo molino.
Siempre cerca del río llegamos a un lugar en que las marcas del sendero nos llevan a atravesarlo de nuevo.
TERCER PUENTE: SOTA CÁNDANU.
Sota Cándanu
Un precario puente de tablas no permite volver a la otra parte del río. La ruta entre en su zona más espectacular. Las paredes calizas han sido excavadas para permitir el paso de aquel malogrado tren.
Encontramos el desvío hacia el pueblo de Ambingue y, poco a poco, nos vamos introduciendo en la parte más delicada de la excursión: un tramo cercano al río en el que hay que caminar por una zona de roca resbaladiza. Es preferible atravesarla un día en el que haya poca humedad, pero tampoco es demasiado peligroso si se camina con el suficiente cuidado.
Dejado atrás este tramo, nos encontramos con un puente que destaca por el contraste en relación a los anteriores.
CUARTO PUENTE: LA REGONA
Puente La Regona
Puente de hierro verde que atravesamos para ir ganado altura por el valle Inobio. Llega un momento en que sale hacia la derecha un claro sendero. Un par de revueltas y un tramo en travesía nos dejan en la cuadra que marca el collado Semeldón. Desde este lugar se pueden observar los restos del edificio de la antigua estación.
Cuadra en collado Semeldón
Restos de la estación de Semeldón
 FERROCARRIL DE SEMELDÓN
Fue en Sellañu (Ponga), en los primeros años del siglo XX, donde se estableció el único ferrocarril que osó abrirse camino en el montañoso oriente asturiano. Una empresa forestal trazó y construyó una vía que bajaba desde el monte de Semeldón hasta Sellañu, con la terminal al pie de la carretera.
Hayas, robles y castaños de los bosques colindantes fueron transportados por este ferrocarril maderero entre el monte y la estación de Sellañu (220 m). Su edificio alberga ahora, reconstruido y remodelado, un restaurante y una hospedería.
La estación de Semeldón (360 m), otra casa similar a la de Sellañu, todavía se conserva en pie y se halla situada en la zona de La Llambria. Se mantienen los muros del gran edificio que fue almacén y oficinas de la explotación maderera. Los lugareños lo siguen llamando La Estación o Casa del Río.
El trasporte de la madera desde el monte a la estación de Semeldón se realizaba a través de algunos cables trazados estratégicamente.
Cuentan que los propietarios del ferrocarril eran los dueños de una empresa catalana de fabricación de barcos, y que la madera de roble era óptima y muy apreciada en su construcción.
Pocos restos quedan de lo que fue el trabajo y la ocupación de gran parte de los habitantes de Sellañu, Cazu, Ambingue y Vallemoru: montículos en los prados, donde al escarbar encontrábamos la grava de las vías del tren y evidentes restos de la caja en determinadas zonas. El ferrocarril contaba con 5 puentes que permitían el paso por las estrechuras del Semeldón.
El punto y final de esta historia se pone en 1937 (1938 según otras fuentes). Aunque las riadas solían destruir de vez en cuando los raíles del tren, ese año se produciría su devastación.
Gran parte de la ladera del monte La Trapa argayó, formando un embalse en el río.
Cuando el agua rompió el “tapón”, arrasó con todo lo que tenía por delante, sin dejar rastro de vías y traviesas.