La sorpresa desagradable es la llegada al pueblo, una plaza hormigonada y aparentemente dos viviendas en reparación o construcción. Un montón de materiales dispersos apuntillan el hecho de que Biamón haya perdido su espléndida fotogenia de antaño aunque eso no es lo más importante ya que las fotografías no dejan de ser fotografías y se trata de entender que todo este altercado será temporal. Allí parados en la plaza, algo no cuadraba del todo, parecía que el cambio iba más allá de lo que parecía si bien en una segunda visita es difícil tener bien fijados todos los elementos de un lugar.
Biamón me dejó como inquieto, un poco desencantado con una sensación contrastada y diferente a cuando lo conocí. Al llegar a casa, mi mayor desilusión fue ver como en el lugar que hoy se encuentra la flamante “Plaza Mayor” de Biamón, años atrás había un hórreo beyusco, compañero del que se encuentra unos metros más arriba, hoy ya solitario ¡Que pena!
Ahora (marzo 2010)...
El hórreo que falta...
El último vecino de Biamón fue Lolo, dejó el pueblo en el invierno del año 2001. Su cuñado, que fue durante muchos años el cartero de la zona, era el que utilizaba frecuentemente la popular "senda del Cartero" para subir hasta su casa, atajando con respecto al camino tradicional de La Verganza.
