4 mar. 2009

El Torres


ENTRE EL CIELO Y CASU.

Cuando uno empieza a sentir curiosidad por la montaña e interesarse por picos emblemáticos como el Torres, se abre una captura de información, lecturas, preguntas, etc, tratando de conseguir esa fuerza que acompaña a las piernas cuando creen tener la certeza de poder alcanzar un importante reto.
En algunas lecturas sobre la ascensión del Torres se describen partes peligrosas, seguramente para asustar un poco a la gente que sale a la montaña como si se tratase de dar un paseo un domingo cualquiera. Hay gente, generalmente la que se suele quedar a medias una vez tras otra y ve las cosas desde lejos, que al dar su punto de vista exageran y yendo un poco mas allá en el pensamiento, lo ponen difícil para que los demás no lo intenten y consigan lo que ellos no hicieron. Esto hace que a uno lo entren dudas a la hora de acercarse a intentarlo pero nada mejor que echarse la mochila a la espalda para perder el miedo.

Lo cierto y comprobado es que la ascensión no entraña ninguna dificultad. Solo tiene partes respetables que precisan tranquilidad asegurando bien donde se ponen los pies y pudiendo ayudarse uno con las manos si fuese necesario. Yo creo que es importante ir acompañado para que alguien te pueda echar una mano, si bien hay que decir que esto no es muy probable.
La primera vez que subí fue tras esperar un buen rato a que despejase, teniendo después que subirlo totalmente cubierto de niebla. Nos perdimos alguna vez sin importancia guiándonos muy bien por el sendero y los jitos. Cuando llegamos arriba comentamos que no nos parecía nada difícil pero que quizás el borrín nos había ayudado al no dejarnos ver algún corte de algún paso o algo parecido.
La segunda vez con día despejado comprobé que no hay ningún precipicio preocupántemente peligroso. Si es cierto que hay un paso a media subida, el cual tiene una caída a la izquierda, pero el corte no es totalmente vertical y se puede uno coger a la parte de arriba, son solo dos pasos y ya está. Es una subida muy bonita por la arista desde la Ventanona, accesible a cualquiera.
La tercera, no por ello la vencida, probé por la canalona que sube frente a la mayada Torres. La ascensión es más fácil aún, pero menos bonita y entretenida. Por esta ruta se sale ineludiblemente a la parte final de la subida por la arista solapándose ambas ascensiones en la parte final.
Otro atractivo es dar un rodeo por toda la falda de este mazacote rocoso. Se puede empezar echando un trago del buen agua de la fuente que esta junto a la mayada, aquí alzamos la vista y tras una corta ascensión nos encaramamos en el collau La Ventanona, donde podemos descansar un poco arrimados a la roca taladrada que da nombre a tan singular sitio.
Atravesando parte de la falda del Torres por mal terreno, donde hay que tener mucho cuidado de no caer o retorcerse un tobillo, llegamos en ligera bajada al collau La Almagrera situado entre la arista norte y la peña Los Fueyos. En este lugar, girando a la izquierda y bajando un poco cogemos una senda estrecha y bien marcada que nos hace llegar a una pequeña collada que la propia senda sitúa a su paso por la arista oeste.
Continuamos por el sendero ascendiendo ligeramente para en corto tramo llegar a otra collada esta vez a nuestra derecha la Torre de Chus Santos Novo y a nuestra izquierda se asoma la cara más difícil y agreste. Murallones perpendiculares que algunos días cambian la frecuente tranquilidad por albergar en sus escarpes las cuerdas de algunos escaladores.
La senda continua por otro corto tramo hasta donde el Torres enlaza con su más fiel compañera, la peña Valverde. A partir de aquí completaremos el circuito con una escueta bajada hasta la mayada Torres y en unos pocos pasos más volvemos a la fuente de la que partimos.
Su cara sur, toda ella allerana, posee el paredón más profundo del tramo de cordillera entre el puerto de Tarna y el de Pajares y su vértice geodésico alcanza la cota más alta del Parque Natural de Redes y el concejo casín, mientras resulta ser la cuarta altura más importante de Aller tras el Estorbín de Valverde, Faro y Robequeras.

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